sábado, 17 de enero de 2009

::: Un paseo por la Bética Romana :::


Abrigado más que nunca –cosas de la edad- y dejando a los pies libertad absoluta para llevarme adonde quisieran, siempre que fuera en la Sevilla intramuros, claro, paseé el otro día, muy de mañana, por el entorno de la catedral.
Cosas del frío, debió ser, o de la hora, que era muy temprano, el caso es que hubo un momento que me hallé completamente sólo en medio de la calle, pudiendo contemplar, como si de un regalo que la vieja Sevilla me hacía, una desierta y casi mágica Plaza del Triunfo. Extasiado me detuve pudiendo disfrutar de su espigado y blanco monumento a la Inmaculada a un lado, del edificio del Archivo de Indias, antes Casa-Lonja, al otro, y en el centro, dominándola desde el fondo, la fachada mora de los Reales Alcázares, el antiguo Dar al-'Imara de los almohades y la esplendorosa Puerta del León, mezcla sublime de los estilos árabe y cristiano.
Fue solamente un instante, pero fue suficiente para poderme recrear con el intenso azul purísima del cielo que nos cubría, que liberado de nubes aquella mañana, dejó asomar por encima del murallón musulmán, en mágico instante, los rayos del débil y casi pudoroso sol de enero, que bañaron mi cara casi pidiendo perdón, aunque queriendo combatir, eso sí, el intenso frío que hacía, que me castigaba con crueldad ante la osadía cometida al detenerme allí en medio profanando con mi presencia la íntima amanecida.
Sobreponiéndome a aquellos instantes de plácida contemplación me introduje en el Barrio de Santa Cruz, vacío de visitantes a esas intempestivas horas… y hermoso precisamente por eso, llegando a la Plaza de la Alianza cuando ya sacaban los veladores a la terraza del Café del mismo nombre, donde al poco servirían cafetitos y cruasanes a los privilegiados turistas que quisieran desayunar contemplando la Giralda sobresaliendo por encima del viejo caserío.
Pero yo llegué más lejos, arribando por quebradas y estrechas callejuelas al antiguo caserón del hospital-asilo de Venerables Sacerdotes, fundado por Justino de Neve allá por el año de nuestro Señor de 1675 y adquirido por la Fundación Focus-Abengoa a finales del siglo pasado. Aquel día albergaba entre sus añejos muros la exposición titulada El rescate de la Bética Romana.
Y sin pensármelo mucho entré, zambulléndome al momento entre estatuas de emperadores, frisos conmemorativos de batallas náuticas, cabezas de patricios, monedas de oro y plata, ajuares funerarios, capiteles de derruidos templos e inclusos retratos de los mecenas del siglo XIX que favorecieron con sus fortunas el rescate de aquellos trozos del pasado.
Pero sobre todo me detuve ante el colosal mármol de la Venus de Itálica, recreándome en su sensual torso y sus esbeltos muslos, queriendo imaginar qué rostro podría tener aquella materialización de la diosa del amor romana y dónde se hallaría éste. Y desde luego ante el Efebo de Antequera, bronce que representa a un joven cuerpo varonil perfecto en sus proporciones y seguramente estímulo lujurioso para sus antiguos dueños… o dueñas.
Satisfecho salí de nuevo a la calle desandando mi camino pero colmado de una mañana de sosegada quietud que había hecho más hermoso si cabe este frío mes de enero que nuestro invierno sevillano nos estaba regalando.

19 comentarios:

mia dijo...

Esto es un regalo!

Gracias compañero.

Muchos besos

Mónica dijo...

Excelente! Bsss. Me gustó mucho tu blog, espero que durante el 2009 nos visitemos.

bss

JAVIER dijo...

Amigo, nos has llevado de la mano por cada uno de los sitios que magistralmente nos relatas. Ha de ser preciosa la vista que se tiene desde las mesas del Cafe Plaza de la Alianza.
Un fuerte abrazo y abrigarse bastante.

Saludos desde Japon.

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

¿Me he despertado paseándome contigo? Narración de lo cotidiano perfectamente llevada. Consigues tu objetivo sobrado de razones llevándonos contigo.
Me has recordado el día de la gran nevada en madrid cuando salí a la calle: estaba soooooooooola en medio de la castellana y un silencio que nunca se me olvidará.
Un besote

Mar y ella dijo...

Que delicia este paseo......

Mariella

Melba dijo...

.
Hola, José Javier,preciosas estampas dignas de ser pintadas.

Salud♥s
.

Diana dijo...

Hola amigo (mal amigo)
Haces bien en abrigarte ya que en cualquier momento te llegará una ráfaga de frio aire que te llevará un meigallo que esta maiga amiga te envía desde Coruña.
Repito que espro que la "copa" que piensas tomarte sea amarga como amarga fue la derrota que nos infringíteis.
Bicho malos, moi maliños.
Como lo valiente no quita lo cortés, te diré que me ha encantado tu pots y que con el meigallo te envío un biquiño.
Desde Coruña.
Diana

sorNataLibrera dijo...

Hola Jj! vi esa exposicion y me encantó, pero verla a través de tus ojos ha sido mágico, como siempre... qué quién me inspira esos post? jejeje, ahora un romano de ojos marrones que me quita el sentío, me ha devuelto la alegría de vivir, la esperanza en el amor, y tantas cositas buenas que ya creía perdidas, ha sido una sorpresa inesperada que espero que dure porque me da la vida, un besote enorme, Nata

nara dijo...

un bonito paseo a pesar del frio, hace años que no voy por sevilla, es verdad eso de que sevilla tiene un color especial...

besos.

Sara dijo...

Que bonito!!!!eres todo un escritor, que elegancia, que elocuencia y que poder de trasladarnos hasta Sevilla... sin moverme del sillón, y vengo nueva oye!!!no me han cansado las 9 horas de viaje hasta esa sevilla preciosa, y porqué? porque he viajado con mi mente por esos precioso lugares, a los que invitas con tus letras.
Aunque enero efectivamente está siendo frío, muy frío, tu rinconcito se siente muy cálido y es un gustazo pasarse por aquí.
Abrazotes

RECOMENZAR dijo...

me llevaste a tu lugar al camino que recorriste ése dia dejándonos disfrutar tu cercanía

Lucina dijo...

Me imagino caminando por esas maravillosas veredas, admirando..
Hermosísima descripción, tan certera que puedo sentir, su Sevilla, aun sin conocerla..
Un beso

C.Ruiz dijo...

Después de ese estupendo paseo por la historia, te faltó tomarte un chocolate con churros para doblegar el frío.
Un abrazo

Franziska dijo...

Apunto en mi agenda -sin fecha- como uno de mis compromisos más apremiantes, un viaje a Sevilla, para mí esa "novia" romántica y desconocida. Después de la lectura de tu texto, no es posible demorarlo por más tiempo. Iré, debo ir...

roxana dijo...

Gracias por leer mi blog! Lo mismo hago, asi conozco tu ventana. Un saludo
Roxana

Chuspi dijo...

Desde luego J.J. nadie puede decir que tú no le quites partido a tus paseos eh??
No eres como yo, que voy andando perdida en mis propias nubes y abren nuevas tiendas y ni me entero......aysssss !!
Gracias a tu observacion y narrativa,podemos imaginarnos ese caminar.

Muchos besos !!!

Soledad Sánchez M. dijo...

Me gusta acompañarte en tus paseos (sí, sí, casi literalmente). Es impresionante tu capacidad descriptiva y de observación: nos haces vivir en persona la belleza de Sevilla.
(Por cierto, se hace larga la semana esperando tu post de los sábados).

Un beso.

Soledad.

Lobita Esteparia dijo...

Vaya paseito...gracias por compartirlo. Un saludo

verdial dijo...

Que lujo pasear a tu lado y saboreando la nostalgia del ayer.

Me ha encantado.

Un abrazo