viernes, 6 de junio de 2008

::: Los años perdidos :::

Ese día regresó temprano. Tras una semana de intenso trabajo aquella tarde habían fallado unos clientes y había podido llegar a casa cuando aún sus hijos estaban despiertos. Agotado se sentó en la salita. No tenía ganas de ver la tele, ni de leer. Su mujer daba la merienda en aquellos momentos a los niños, a sus incansables e inagotables hijitos, que enseguida le sonrieron con ternura. No estaban acostumbrados a verlo en casa, así que no le quitaron ojo en todo momento. Y poco a poco se fue relajando, se fue fijando en ellos. ¡Cómo crecían! La mayor cumpliría pronto los cinco, y el niño, él aún era pequeño, pero ¡cómo cambiaban!
Y allí sentado sonrió para sus adentros viéndolos reír, manosear los juguetes, mirar los dibujitos de la tele, pintar monigotes, incluso pelearse entre ellos… pasando la tarde ajeno a todo lo que ocurría en el exterior de aquellas cuatro paredes, su mundo.
Y recordó una vieja preocupación, una pregunta que se había hecho muchas veces y que, en aquel ratito de tranquilidad, había resuelto. Ya sabía dónde estaban sus años de niñez. Aquellos años de los que no tenía vivencias ni recuerdos, aquellos tiempos que en todo caso conocía por las fotos antiguas de la familia o por lo que le habían contado… Aquellos años perdidos.
Y sonrió de nuevo al darse cuenta de que los había recuperado… en sus hijos.
Porque los niños pequeños viven sólo de momentos. Sus vidas son una sucesión de instantes, de presentes. No tiene recuerdos. No son conscientes del mañana. Probablemente esa ausencia de pasado y esa falta de futuro es lo que les hace felices, los mantienen dichosos continuamente.
Y esas mentes subdesarrolladas que se manejan por impulsos, por instintos, por sensaciones, son la causa de que no tengamos memoria después, que sean años perdidos… hasta que tenemos hijos y los recuperamos en ellos.

40 comentarios:

GABI dijo...

Me ha encantado el relato. La verdad es que los niños son los que verdaderamente saben disfrutar la vida.
Un beso!

Diana dijo...

Hola
J.J.Qué padre, qué madre no tuvo ese pensamiento?
Creo que cualquier adulto al irar a un niño siente nostalgia de los años perdidos.
Lo has expresado de la manera más sencilla y real
Un biquiño J.J
Por unos días desde Valencia.
Diana

Mar y ella dijo...

Que razón tiene tu relato...que razón....es un gusto venir y leer lo que compartes..
Un abrazo
Mariella

María dijo...

Muchísimas gracias por tus palabras, volveré a tu blog para leer tus preciosos escritos, y comentar sobre ellos, cuando tenga más fuerza.

Un beso.

siempre el mar dijo...

Hola José Javier, gracias por visitarme,
He estado "oliendo" en tus dos sitios y me gustan.
Es cierto, creíamos perdidos esos años pero ellos se encargan de que los recuperemos.
Volveré.
Besitos.

Melba dijo...

Hola, José Javier, delicioso sabor a hogar. Los niños son felices con poco, más que regalarles tiempo, nos lo regalamos a nosotros. Mi única hija es mi mayor funte de alegrías. Abraz♥s

Xesca dijo...

A veces veo tan reflejada mi forma de ser en mi hija, que pienso... cielos!! no puede ser... y veo un ciclo, que se repite y que sigue adelante.

Es tan bonita la infancia y poder recordarla con ese halo de felicidad que la envolvía por la inocencia, el verlo todo fácil, el no preocuparse por nada... Ayyys que me pongo melancólica y lo que quería era decirte que este post es bonito a más no poder.

Feliz fin de semana!

Cecilia Alameda dijo...

¿Se daría cuenta ese padre de la suerte que había tenido esa tarde? Porque algunos hombres no se enteran de que son padres hasta que los hijos les plantean conflictos en la adolescencia y se han perdido el milagro-prodigio de la infancia. Afortunadamente, los padres de hoy día son conscientes de que la paternidad es un lujo que se pueden permitir.

Eli dijo...

La niñez, que hermosa etapa. Yo sí tengo recuerdos de cuando era niña, y gracias a Dios son todos felices. Qué lindo lo que escribiste de los niños, realmente me encantó tu relato, lo leí con mucha emoción y nostalgia.
Muchas gracias por tu comentario.

Saludos.

borrasca dijo...

Javier tienes toda la razón en lo que dices, recuperamos los años perdidos en nuestros hijos, pero desafortunadamente los volvemos a perder cuando crecen...

Besos borrascosos

lágrimas de mar dijo...

Que bonito lo que has escrito, los años perdidos los recuperamos en nuestros hijos, tienes razón

un besote para el finde

Lágrimas de mar

Marinel dijo...

Y es una sensación maravillosa...¿ a qué sí?.
De repente, viéndolos, te golpean los recuerdos de la niñez perdida.Aquella en la que un instante, era una enormidad.Esa en la que jugar y divertirse, estar con la familia; era lo primordial.
En nuestros hijos nos recordamos, nos retrotraemos en el tiempo en el que éramos como ellos:felices.
Porque cuando tenemos hijos, es cuando verdaderamente retomamos esa infancia lejana y adorable.
Un escrito bonito y tierno.
Un beso.

sornatalibrera dijo...

Y los que aún no tenemos hijos, recuperamos esos momentos a través de tus ojos y de tu relato, gracias una vez más, Jj, por la ternura que rezuman cada uno de tus relatos, un besote, Nat

Chuspi dijo...

Ya he oído a más de uno que ha comentado alguna vez...¡ cómo ha pasado el tiempo y qué poco los he disfrutado en su día! ( o porque no pudo, o porque realmente no lo valoraba...).

Siempre puede llegar ese momento de arrepentimiento y supongo que no será nada fácil digerirlo, pues es imposible volver atrás, cuando ellos ya son grandes....

un besito!

hawwah dijo...

qué lindo...recuperar los años perdidos,olvidados, en los hijos... algunas veces, los adultos tb perdemos años...deberíamos aprender de los niños a vivir el presente...

un beso!

Graciela dijo...

Bello y profundo post querido amigo, vivir el presente y no perder el asombro, la fantasía, la inocencia...cuantas cosas se nos pierden en el camino y las recuperamos a través de nuestros hijos o los nietos..Un inmenso abrazo!

Cristina dijo...

Jose Javier, precioso texto, felicidades.

Tenemos que aprender mucho de los niños. De su frescura, confianza y despreocupación.

Besos
Cris

Feliz día

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

No se pierden los años, estos corren por nuestras venas JJ. Y si se olvidan, siempre habrá algo o alguien que nos despierte la memoria.
Niño, me gustado mucho tus letras.
Un besillo de fin de semana

Marina dijo...

Tenías razón... me encantó tu post... y cuanta verdad hay en esas palabras...con nuestros hijos tenemos el regalo de una nueva vida para revivir en ellos, con ellos y para ellos... Gracias por visitar mi blog y por tu comentario.

angela dijo...

J. Javier, me ha parecido tu relato muy entrañable, muy ameno y a la vez muy real. ¡Qué razón tienes al decir que los niños no se plantean ni el fututo, ni tienen recuerdos pretéritos!. A medida que nos hacemos mayores vemos que el tiempo vuela y, llegan a nosotros aquellos hermosos recuerdos de cuando eramos niños y no tan niños...
Que tengas una buena semana.Un saludo de Angela

LUCIA-M dijo...

Que razón tienes tú relato
pero que suerte estener un niño cerquita

con su despreocupación.

!Felicidades!
Megusto mucho
Un beso.

M.TeReSa dijo...

Hola J.J. pues si... que felices somos cuando somos niños y que poco lo apreciamos, es una pena!!!!!! la vida deberia ser al reves para poder disfrutar de la niñez plenamente puesto que es la mejor edad, no problemas, no responsabilidades y todo facilidades. aisssssssssss quien pudiera volver atras con la experiencia aquirida.
Un beso desde Barcelona.

Armida Leticia dijo...

Mi vecina siempre me dice, cuando le hago un favor:"¡Qué Dios te lo pague con hijos buenos!", tiene razón, es el mejor regalo que la vida nos puede dar. Pero que sean buenos, depende de nosotros como padres.

nara dijo...

ni te imaginas la de veces que me veo reflejada en acciones o gestos de mis hijos, pero curiosamente cuanto más mayor me voy haciendo van viniendo más recuerdos del pasado !!
no creo que sean años perdidos son la base de lo que seremos...

besos.

En el 5º anillo de Saturno dijo...

Simplemente precioso!!

La verdad es que a todos nos asusta eso de empezar a hablar como nuestros progenitores =)

Me encanta verte por el quinto anillo de Saturno y espero seguir haciéndolo

Un beso muy grande

*Tuki

Marieazul dijo...

Muy buen relato! los niños tienen tantas verdades, que a veces no sabemos escucharlas...
un abrazo.

El Titán dijo...

Excelente! y cierto: el presente es la única certeza y todo el tiempo nos olvidamos de ello.

Anab dijo...

No sé, no sé, me suena tan real como la vida misma, ¿autobiográfico quizás?. ¡Me encantó!
Por otro lado, como madre criadora de gemelas, no puedo por menos que darte la razón, no sólo es que esté recuperando mi infancia, es que vivo una mejor (y por partida doble). Eso sí, mucho más trabajadita.
Me encanta tu blog

kat dijo...

Buenos lunes!!!

Que precioso, JJ!!! Me quedo con la idea de que "mi mundo es el que hay entre las 4 paredes de mi casa", con los que realmente quiero y me quieren... el resto es circumstancial.

Gracias... y besos!!

kat

SILVIA dijo...

que bello post, cuanta razon hay en tus palabras, Tenemos que aprender mucho de los niños ellos son puro amor y transparentes
besitos y buen comienzo de semana

Loren@ dijo...

que buen relato
como refleja muy bien la realidad de muxos.
aquellos años de nuestra infancia olvidados en el cajón de los recuerdos
o el poco tiempo que tenemos para compartir con nuestros hijos
que cuando crecen no nos damos cuenta!
saludos

Inés Bohórquez dijo...

Creo que de eso se trata la vida, de recuerdos. Cuando pasan los años damos gracias a Dios el haber vivido. Mientras disfrutamos de nuestros hijos y de sus vivencias también ivimos. Mientras compartimos un cafe o una conversación con nuestra pareja estamos definitivamente viviendo.
Cada cosa que hacemos es importante, solo que a veces olvidamos lo que estamos haciendo.
La mejor forma de sentirnos vivos en definitiva son nuestros hijos, los niños, los muchachos, los jovenes. El amor de familia lo calma todo lo entrega todo lo supera todo.

Me encantó tu post, me trajo recuerdos...

un abrazo y graias por visitarme

Patricia dijo...

Sólo ahora he logrado arribar hasta aquí, mil gracias por tus comentarios y visitas. Felicitaciones también por tu blog.

Es verdad aquello, ellos no tienen recuerdos, ni son concientes del futuro, pero sabes una cosa, el presente de los niños, el presente tuyo, mío, es el recuerdo de tu futuro... a veces hace bien detenerse y pensar que queremos que nuestros hijos recuerden de esta época, de su niñez, de sus padres etc... el presente, es el pasado de tu futuro... cómo deseas que sean tus recuerdos?...qué deseas recordar mañana... de hoy?

Un fortísimo abrazo.

José Pineda dijo...

pues nos enredamos demasiado ls adultos, aorendamos de los niños que se entretienen con las cosas sencillas de la vida, y esas cosas son las que nos hacen felices, un abrazo

Dinora dijo...

Eso deberíamos hacer los adultos, vivir de momentos y de instantes, en fin, el presente... Solo que el devenir de la adultez no nos permite dejar de preocuparnos por el pasado o de ocuparnos por el futuro... Esperemos días en que seamos solo presente, como en tu post

Saludos! ;)

@Patrulich dijo...

Totalmente de acuerdo, compañero,
ya que en mis hijos he recuperado parte de mi infancia perdida.

Un abrazo!

¨•·.·´TATI`·.·•¨ dijo...

Q tal? Pasaste por mi blog, así q yo pasé por aca a devolverte la visita! Tu sitio me encanto... Muy lindo el relato por cierto. Prometo q te volvere a visitar, mil gracias por su visita, para mi es un honor! SAludos...

Críptica dijo...

Si tengo al go claro últimamente es mi deseo futuro de ser madre. He de saber cuánto y de que forma se puede amar a un hijo. Besos.

nieve dijo...

Como experiencia personal, mi hijo me ha enseñado a redescubrir el mundo, sus colores, su magia... y sigue enseñandome diariamente lo maravilloso que es retener y disfrutar del niño que cada uno lleva dentro.

Un beso

Pipa Hidraulica dijo...

Que miedo de no recuperarlos!!